Carta a la Soledad
Noviembre 17, 2007 on 8:48 pm | In Pensamientos | Sin ReflexionesSoledad, si pudieras retarme en un duelo conmigo, no creas que lo ibas a tener fácil, pues tengo un amigo. Siempre está ahí cuando lo necesito. Es el mal vino.
Nunca pensé que diría que la meta siempre está perdida. Dije que nunca jamás pensaría, que la muerte es el fin de la vida. Siento que tal vez viviría, mejor sin ninguna compañía.
Más la vida te demuestra, que nada vale lo que cuesta, solo ha sido legendario el que sangre ha derramad y que todo vale, da igual quien esté delante… Hasta que eres tú.
De día el mundo se mueve como loco, algo que solo comprenden unos pocos. Si mi guía no es el destino, dime, ¡Soledad!, entonces, ¿cual es el camino?
Como puede ser que odiara tanto, para decir que prefiero morir a soportar tanto llanto.
Quisiera que la vida fuera más sencilla mas llevadera, quizás de otra manera, pero las cosas te vienen bien dadas, persigues tus metas,tan anheladas…y ya en el triste final nada te queda, todo se va.
Nunca jamas imaginé que algún día de mi vida cambiaría el amor de una mujer, por la felicidad de un solo día. Y hoy todo lo daría por sentir algo por dentro pues por segundos mi tormento invade y seca mi cuerpo.
Viendo ponerse el sol siento el ocaso de toda una vida y echo en falta el amor de la que me correspondía, luna, sangre y tierra mía.
(Rescatado de un fichero de noviembre de 2005)
Más yo se bien, por experiencia, que hay que mirar hacia delante. Los molinos son gigantes y los telones del teatro separan un escenario con butacas de una realidad bien representada.
(Rescatado de lo más profundo de mis ganas de vivir de hoy)
Silencio atronador
Noviembre 3, 2007 on 6:14 pm | In Pensamientos | Sin ReflexionesEl silencio invadió el alma del minúsculo ser. Llegaron los callados latidos de un corazón que no se movía y apagaron las luces de un interior. No había más causa que el tiempo pasado buscando un sonido agradable, que al fin se encontró.
Las esperas en la vida nunca habían sido más largas que lo que duraba la esperanza, y ahora… ahora se hacía agónica aún sabiendo que tardarían más de mil horas en volver al ruido. El instrumento sin instrumentista se convirtió en mueble. El alma en silencio se convirtió en un auditorio vacío. El cuerpo perdió la fuerza y el ánimo y fue una marioneta sin títere.
Pero en todo silencio hay melodía para quien sabe escuchar, y en el hueco que dejó el ruido hay lejano piano, que sin ser virtuoso emociona al corazón.
La cuenta atrás
Octubre 13, 2007 on 5:59 pm | In Pensamientos | Sin Reflexiones¿Que será lo que tienen las cuentas atrás que cuando queremos que se acaben pasan despacio como si el tiempo se hubiera parado, y cuando necesitamos hacer algo antes de que terminen vuela el tiempo?
A Tomas le pasaba eso mismo. Ayer había terminado el plazo de matrícula de su primer año de carrera. Los innumerables papeles eran insignificantes con las pegas de las secretarias, y estas apenas impacientaban la mitad que la espera en las colas de los bancos. Al final, a las 13:57, cuando solo faltaban tres minutos para terminar el plazo, y después de un incomprensible café a las 13:20 de la administrativa de la mesa que le habían asignado consiguió ver su papel de admisión sellado. El alivio invadió su cuerpo y tomó un bien merecido tentempié mañanero en un bar en los aledaños de la universidad. “Ahora,” pensaba Tomas “le voy a decir a mi padre que por fin voy a empezar derecho. Seguro que está orgulloso cuando lo termine. Él se quedó a unas pocas asignaturas del final y ya nunca volvió a estudiar.” Mientras engullía una pulga de jamón con pan tumaca.
Llamó a su padre para contárselo en cuanto acabó el último trago de su caña. El teléfono comunicaba. “Bueno, le llamaré a casa”. Tres pitidos agudos taladraron su oído para que una señora de metal le dijera “El teléfono marcado no existe”. no recordaba los problemas que había tenido con el Internet, las compañías telefónicas, y la madre que parió a los organismos de consumo… “Tendré que esperar a verle en casa”.
Tomas vino a estudiar a una ciudad pequeña desde el sur. No había sido muy brillante en sus estudios y fue en la única facultad donde su nota daba para entrar. Ahora tendría que coger varios trenes hasta regresar a su hogar donde le esperaban todos los familiares deseosos de saber el destino que iba a tener el futuro de su hijo. El hermano de su padre regentaba un bufete de abogados, pero la falta de descendencia y la decisión de su hermano de no acabar sus estudios dejaban el negocio familiar en incierto suspense que se vería resuelto hoy. La mala suerte hizo que Tomas llegara a la estación de trenes 5 minutos después de que saliera un tren hacia la capital. Como las comunicaciones no estaban muy allá tendría que esperar 2 horas más hasta el siguiente. Mientras esperaba, con la mochila entre sus pies y la cabeza apoyada su mano apareció un mendigo.
El mendigo le pidió dinero a Tomas, pero dijo que no tenía dinero para dar, pero que si quería que le invitaba a algo en el bar de enfrente. Al fin y al cabo no tenía otra cosa que hacer durante las dos horas de su vida. Durante el tiempo que duró el café y el par de pinchos que tomaron el mendigo le habló mucho a Tomas. Le habló de la vida en soledad, de como todos los días son iguales, de como le habían maltratado las mujeres dándole esperanzas y abandonándole cuando menos lo esperaba, de cuando su familia renegó de el por dejarlo todo en una época en la que tenía depresión. También le contó como de ser un rico empresario había llegado a se lo que era. No había tenido mucha suerte en la vida. Pero Tomas no escuchaba. En su cabeza solo cabía un hueco para el reencuentro con sus familiares en el pueblo. Seguro que le felicitaban por haberlo conseguido. No le hacía mucha ilusión esa carrera, pero tampoco había tenido una vocación desde siempre como para elegir otra.
Cuando llegó la hora embarcó en el tren y se despidió de su nuevo amigo con un frío estrechamiento de manos. Durante el viaje durmió. Llegó a dormir durante una hora. La otra hora del viaje, la pasó mirando como pasaban los árboles, túneles y pueblos. Paraba en todos los pueblos y empezó a tener una sensación de impaciencia. Miró la hora y pensó que estaba mejor dormido. Volvió a intentar llamar a su casa y a su padre aún sabiendo que no funcionaba ninguno de sus teléfonos. esperaba el milagro. No había señal.
Al llegar a la estación de la capital también esperó un tiempo hasta que llegaba el tren con destino a Sevilla. Y aún le quedaban otros dos por coger. …
El tren de alta velocidad parecía un caracol con ruedas. Acababa de salir de la estación y aún le quedaban 3 horas. Es cierto que en autobús se tardarán unas 6, pero aún así le parecía excesivo. No se pudo sentar. Daba vueltas del vagón comedor-bar al asiento. Allí aguantaba 5 minutos. Menos mal que no era fumador, si no hubiera dejado sus pulmones como la carbonilla o sus nervios hechos papilla.
Al llegar a Sevilla vio como el último tren para su pueblo abandonaba la estación sin el dentro. Tenía varios amigos estudiando en la capital, pero ninguno tenía coche. Optó por quedarse a “dormir” en casa de uno. Lo de dormir no fue posible. Cuando consiguió conciliar el sueño después de un día de cansancio sonó el despertador que le llevaba al primer tren. Estuvo toda la noche dando vueltas a su decisión, y pensó que quizás había sido equivocada y que debería haber buscado una salida que realmente le gustase en vez de ser complaciente con su familia. Ya en la estación tenía decidido intentar sacar las asignaturas que mejor le conviniesen para un futuro cambio a otra carrera.
El tren se movía. Tomas tenía la matricula de derecho y la seguridad de querer dedicar un año entero a buscar algo que realmente le llenase.
Al llegar a su pueblo se dio de bruces con la realidad. Su padre, tan orgulloso como Tomas imaginaba le había comprado un ordenador portátil para que pudiera realizar sus trabajos allá donde fuese. Su tío había entrado en el programa de prácticas de la universidad de Tomas para que pudiera trabajar allí en verano. El resto de su familia le miraban admirados. Tomas sonreía por fuera y lloraba por dentro. Un viaje largo da para conocer gente, dormir, y tomar decisiones que no se van a poner en práctica…
¿O quizás si?
La vuelta al hogar
Octubre 12, 2007 on 7:56 pm | In Pensamientos | Sin ReflexionesMuchos creeréis que se me ha roto la pluma y se me ha acabado el papel. Hace mucho tiempo que no salen letras con ímpetu literario en esta web de literatura y búsqueda de sueños. Pero no hay nada más lejos de la realidad. Ese espacio en blanco que ha marcado el tiempo ha sido una oportunidad para que vosotros os empapéis de la sensación de pensar en contar algo. Yo he seguido trasladando sentimientos en la intimidad, en papel y con pluma. En la imaginación de un momento de inspiración, y en la compañía agradable de la pareja y las amistades.
Quizás vuelva al ritmo anterior de escritura para todos aquellos que de vez en cuando me leéis, y quizás os merezca la pena por ver otro comentario y el creer que sentirme leído me gratifica. Pero realmente eso no me importa, lo que realmente me gusta de esto, es imaginar, pensar que los sentimientos no se pueden describir en toda su profundidad por mucho que se intente, y que con dos palabras se insinúe todo un mundo interior de recuerdos de las personas.
También me gustaría ser capaz de relatar algo imaginado por mi como historia un poco más larga y que tenga algo de cierta coherencia. Veremos si somos capaces todos juntos de hacer de este lugar inmaterial un sitio apto para el disfrute de escritores, lectores, comentaristas y soñadores.
Teléfono
Julio 17, 2007 on 3:09 am | In General, Pensamientos | Una ReflexiónTengo un teléfono móvil nuevo.
Me han dicho en la tienda que es de tercera generación, que le dura mucho la batería, y que tiene cámara de fotos. Yo, la verdad, le veo como tantos otros. Negro, con bordes brillantes, los números para marcar… si es verdad que se oye bien, pero el otro que tenía cuando era nuevo también se oía muy bien. No se, mi teléfono es un teléfono. Sin más.
Luego les hay en las casas. Esos no te los puedes llevar a donde quieras. Tienen un cable que les une a la pared… hasta donde yo llego a ver. Supongo que por ese cable habrán viajado numerosas declaraciones de amor, engaños de comerciales que venden enciclopedias, y alguna confesión inconfesable. Los fijos tienen más gracia que los que se pueden llevar de un sitio a otro. Cuando te llaman a uno de esos la otra persona puede tener la incertidumbre de si habrá alguien al otro lado.
Llamar por teléfono cuesta dinero. Depende de a donde llames cuesta más o menos. Aunque yo llamo lejos y me cuesta dinero creo que me cuesta más el tiempo que espero.¡¡ A veces pasan más de tres horas entre un tono y otro !!. Oigo subir y bajar a los vecinos, ladrar a los perros, pasar cuatro coches y no ha dado el siguiente pitido. La espera se hace interminable hasta que oyes al otro lado a la voz amiga que querías.
El problema que tienen los teléfonos es que a veces no puedes llamar tu. Tienes que esperar a que te llamen. Entonces sales de casa para trabajar. Miras al teléfono con la esperanza puesta en que te enseñe una llamada perdida, un mensaje… una señal divina. Pero el aparato sigue estático. Tocas algún botón para comprobar que está funcionando y la pantalla se enciende… eso debe ser que no tengo ninguna señal divina perdida. Llamas al ascensor, esperas a que suba a buscarte y cuando bajas vuelves a hacer la misma operación… no hay señal. Según vas hacia el trabajo lo miras aún dos veces o tres más. Y en el ascensor del trabajo una cuarta. Y a la hora del café. ¿No hay señal divina o no hay Dios?
Estoy delgado de esperar a que me llamen. Me come lo nervios una espera larga. Una mirada más hacia una pantalla insípida, insulsa, e incomprensible. Resignación y a seguir trabajando.
Las interferencias en la radio del coche hacen que los nervios se desaten… vaya, ¡¡y me pilla conduciendo!!… si es que no puede ser. Comienza una melodía comercial y llamativa que solo podía ser mía. Y, jugándome los puntos, las multas y la vida, pulso el botón verde para escuchar la cálida voz.
Al fin y al cabo lo más importante del teléfono… es quien está al otro lado, ¿o no?
El rengado de la musa
Julio 3, 2007 on 9:48 pm | In Pensamientos | Sin ReflexionesTexto enrevesado para mentes dormidas que quieran despertar.
Yo ya no quiero tener una musa para inspirarme en mi poesía, pues si necesito de algo bello para escribirle versos, solo su belleza ha de ser merecedora de las letras que de ella emanan.
Yo quiero ser poeta sin musa o sin letras, porque se acaban mezclando y confundiendo los sentimientos con las palabras, y aún sabiendo que ambos son ciertos, no deberían tener que ver los unos con los otros.
Tu has de ser musa para mi poesía y mi poesía ha de ser solo para ti, porque eres tu quien la hace posible.
Los amores, los logros y las desdichas y las heridas forman parte de todas nuestras vidas. Las inspiraciones que hacen el mundo mejor vienen de los amantes verídicos, platónicos o imaginarios de los locos y visionarios.
Por eso gracias a l@s mus@s y a quienes conservaron con vida a semejantes ilusos que pensaban que haciendo su propio bien solo alimentarían su autodestrucción, cuando en verdad gracias a ellos el mundo tiene algo de esperanza.
Retornos y comienzos
Julio 3, 2007 on 9:35 pm | In Libertad, Para más allá de las montañas, Pensamientos | Sin ReflexionesAl atardecer de un día soleado en el bosque fantástico de las tierras inexploradas dos seres acudían a la llamada natural de disfrutar de mundo. No necesitaban ninguna enseñanza para poder saber que les gustaba realmente.
Al ver el agua cristalina bajar helada de la montaña pensaron que si estaba ahí era para tocarla. Y así lo hicieron, llenando sus manos del más puro cristal jamás creado, y vieron como desaparecía entre los huecos que había entre sus dedos. Pero la sensación de frescor que sintieron les llevó a querer más y sumergieron sus cuerpos enteros. El frío les invadió y les llenó, y al salir de aquel baño fueron más jóvenes aún.
Cuando observaron el sol en lo alto sintieron ganas de acercarse, pero saltando apenas llegaban a tocar algún rayo más de luz. El ambiente les cautivaba, la luz filtrada por las hojas y los troncos de los árboles hacía que los insectos del aire devolviesen destellos con sus alas y se alargasen las sombras como los brazos de los ansiosos. Veían así una atmósfera mágica donde toda la naturaleza ofrecía un regalo. Al fondo la montaña… -No creo que podamos estar más cerca del Sol que en la cima de aquella colina.- Dijo el hada. -Ni queremos. – Dijo el duende, poniendo los pies en movimiento hacia lo alto.
La subida se hacía pesada y los pies se volvían más lentos. Mientras tanto, la montaña se defendía de aquellos intrusos imaginarios agarrándolos con las espinas de sus zarzamoras ya en flor. Pero la gran disposición con que comenzaron aquel reto Hada y Duende les hizo salir al paso de las dificultades y alcanzar aquel lugar donde nada se interponía entre el sol ellos. El único lugar del mundo donde sabían que nada haría sombra a su disfrute.
Examenes
Mayo 25, 2007 on 1:03 am | In En su busca, General, Informatica, Libertad, Pensamientos, Sin categor, atletismo | Una ReflexiónSi, ya se que hace mucho que no escribo… Lo siento. También se que los bloggers que no escriben van al infierno. Pero como no soy blogger sino un pobre chiflado que no sabe que apenas tres o cuatro amiguetes le leen el blog y piensa que los millones de gente que le leen no le comentan lo escrito porque llevo toda la santa razón. Bueno que si, que estoy de exámenes, por eso no escribo, mezclo las conjugaciones de los verbos en primera y tercera persona porque no se si hablo de mi o del chiflado que llevo dentro, y hasta me como la tilde que debería llevar Exámenes en el título de la entrada.
Ya disertaremos en mejores tiempos porque carajo cuando escribo aquí se llaman entradas, cuando lo hice en mundoliterario relatos cortos y cuando lo hago en un papel apuntes si en verdad escribo las mismas chorradas. Porque esto de las entradas me lleva ya rondando la cabeza un tiempo.
Bueno que cuando acabe vuelvo con más sentimiento que nunca, con más ganas que nadie y con el estímulo de saber que si sigo haciendo esto algún día alguien me leerá, intentará comprender todas las frases y oraciones que escribí y no perecerá en el intento. Que se vaya entreteniendo con estas: “El sol acariciaba con sus rayos cada milímetro de mi cuerpo. Yo le miraba a la cara. Mentiroso él por no avisarme. Traidora mi sombra, muerta de celos, por clavarme mi muerte por la espalda.”
Ahora vas y lo cascas.
Reflexiones sobre Dios
Mayo 15, 2007 on 12:36 am | In Libertad, Pensamientos | 2 ReflexionesCuando nací mis padres me pusieron Diego. Con todo su cariño me criaron en el pueblo, pero… claro todo el mundo crece. llegué a un colegio nuevo donde mis compañeros me apodaron Pufy. No voy a contar los entresijos de esa historia, porque me encanta hacerme el interesante cuando la cuento. El hecho es que desde entonces yo soy Diego y Pufy.
Al creador del mundo le pasó lo mismo, unos le llamaron Dios, otros Alá, algunos Jahvé. Quien sabe cuantos nombres habrá tenido a lo largo de su eterna vida.
Si os digo la verdad solo espero que nadie mate a nadie por defender que me llamo Diego o Pufy, porque de las dos maneras voy a responder. Y si respondo mal a una o a otra será por el humor que tenga en ese momento.
Creo que Dios hará lo mismo, pues supongo que es más inteligente que yo.
Apadrinando palabras
Abril 14, 2007 on 9:55 pm | In En su busca, Libertad, Pensamientos, Sin categor | Una ReflexiónHola a todos. Acabo de darme cuenta de que estoy apadrinando palabras. El otro día a los políticos les dio por decir que iban a utilizar públicamente palabras en desuso. Y yo que no soy político me he propuesto hacer los mismo… pero a mi manera. Y es que de vez en cuando me sale decir cosas no habituales. Así que he decidido apadrinar una palabra. Esa palabra es “retozar”, que viene a significar:
Saltar alegremente
Travesear con otros, y con desenvoltura en el flirteo.
Moverse algo por dentro en una pasión.
Vamos que significa en todo cosas positivas.
Si queréis apadrinar una palabra: http://escuela.marianatorres.com/
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