Lo pensé durante un largo periodo de tiempo, y finalmente me decidí hacer una mudanza desdoblando este blog. Sobretodo lo que esta relacionado con Japón, doramas, series animes… etc etc…
Si estabas interesado en alguna de estas categorias, podreis encontrar esta información y las futuras actualizaciones en: Gofun =D Creo que este nuevo blog tematico será mucho mas completo en relación a toda la cultura asiatica. ^^
Por otro lado, toda la tematica relacionada con el juego Linesge 2 se traslada a un nuevo blog también de mundoliterario: Swanilda Chronicle
Desde aqui vuelvo a dar las gracias a Serone por todo su esfuerzo.
^^
Lo que daria por escucharla en directo U________U
=O

Simplemente genial!
studioJOHO
Naoki Takada, tambien conocido como Seamo, es un popular cantante que se centra principalmente en los ritmos de Rap y Hip Hop japones.
A mi me resulta graciosa y pegadiza su musica.

Esta joven Koreana hizo su debut con tan solo dieciséis años. Sin embargo, el camino para llegar hasta aquel momento no fue sencillo. Ya que, aunque tenia una bonita voz, la industria musical creía que no era lo suficientemente guapa como para triunfar. O.o
Pero poco a poco se abrió paso, y cautivo a un buen numero de fans. Sobretodo en Japón, donde algunas de sus canciones fueron escogidas para animes y doramas.
Con una música muy comercial, pero bastante pegadiza, y reconozco, que tiene una bonita voz, os dejo una de sus canciones.
by Rodrigo blass
de nuevo, gracias kiwi.
Un curioso corto =o
Gaxias Kiwi
“Dedicado a todas aquellas que alguna vez han deseado
que su “master” le pusiera a Allende cerquita”
“Me hundí en al asiento y coloqué mis manos entrelazadas sobre mis muslos. Tenía una extraña sensación en el estomago. Parecía girar y retorcerse como si en su interior estuviera encerrada una gran tempestad deseosa de escapar de su prisión. Intenté relajarme. Pero me resultó imposible. Aquella situación era totalmente nueva para mi. Bueno, no solo para mi. Estaba segura de que nadie me hubiera reconocido vestida de aquel modo. Ni siquiera yo era capaz de reconocerme en mi reflejo. Ciertamente veía los grandes y rojizos tirabuzones que caían cuidadosamente sobre los hombros, y aquellos grandes ojos verdes en los que antaño mi padre pasaba las horas sumergido. Pero aquellas suaves y hermosas telas, las sencillas, aunque deslumbrantes joyas, y aquel perfecto tocado, habría jurado que jamás las hubiera llevado puestas. Y no era de extrañar. Pues yo nunca me había catalogado entre las llamadas señoritas. Desde muy niña me había criado con los juegos de mis hermanos mayores y bajo los cuidados de un padre despreocupado por los modales que debía haber adquirido su pequeña hija para desenvolverse en la sociedad. Sin duda alguna esta situación estaba estrechamente relacionada con el hecho de haber crecido sin una madre, la cual, he de reconocer, apenas eché en falta.
Las enaguas del vestido se deslizaban delicadamente entre ellas evocando las olas que flotaban en el mar. Y el corpiño, con un escote bastante pronunciado, al igual que la falda, era de un color azul verdoso que destacaba especialmente mis ojos.
Se exhibía ante mi una mesa cargada con los manjares mas exquisitos y las rosas mas aromáticas iluminadas por la suave luz de las velas. Y mas allá de la esfera luminosa creada por la danzante luz de las llamas se encontraba él. Allende. Un hombre temido por muchos. Odiado y perseguido por otros. En su mirada encerrados están los amaneceres y atardeceres de las costas Castellanas. Los cielos azules y las llanuras doradas de su amada tierra. Pero en la dureza de sus rasgos yo encuentro la dulzura escondida de un hombre solitario. En sus cabellos negros como el azabache serpentea el viento con aroma de libertad.
Solo en mis sueños creí que existiría este momento; tan intimo, tan dulce… Lo perdí todo por él. Mi Reina, mi familia, mi país… Aun hoy puedo cerrar los ojos para contemplar el verdor eterno de sus bosques alzándose como lanzas hasta rasgar las nubes y tocar el cielo. Gris y triste en invierno. Coronado de azul en verano. Los atardeceres otoñales donde el rojo ígneo domina al frío azul jugando a ser violeta y naranja. El intenso aroma de la tierra humedecida por la espesa bruma nocturna. Todo. Perdí absolutamente todo por un hombre del que apenas solo conocía el nombre.
El silencio nos envolvió durante la cena. Allende no era un hombre hablador. Estaba deseosa de hablar. Pero temía que mis palabras me traicionaran al expresar frases incoherentes que desvelaran mi nerviosismo. Y mientras rebuscaba en mi mente una pregunta adecuada o un comentario interesante, él fijó su mirada en la mía. Provocando en mi garganta un fuerte nudo que me costó mucho disolver al concentrarse en mi cara todo el calor de mi cuerpo.
-He conseguido que tuvieras la oportunidad de volver a tu país -dijo.
La alegría invadió mi corazón como si en aquel momento despertase al fin de una terrible pesadilla eterna.
-Pero… -continuó dejando el asiento a un lado y acercándose a mi- si vuelves, no podrás volver a verme. Y si te quedas, jamas podrás regresar.
Entonces, aquella alegría que por un momento me hizo sentir tan cerca de Avalon desapareció dejando al amargo vacío sepultado en mi pecho. Deseaba volver a mi país. Pero, ¿como iba a regresar dejando junto a él mi corazón?
Antes de salir de la habitación Allende me regalo un suave beso en la mejilla. Y en un acariciado susurro dijo “piénsalo bien”. Se fue por el pasillo, silencioso, dejando ese misterio que lo envolvía tras sus pisadas. Crucé la sala. Mis acelerados pasos resonaron en la tarima de madera.
-¡Espera! -exclamé.
Allende se volvió expectante. Fijó de nuevo sus ojos en los míos interesado, tal vez, por el tono en que pronunciaría las palabras. Recordé entonces lo torpe que me desenvolvía al expresarme. Y nerviosa dejé que mi mirada se detuviera al azar en algún lugar del pasillo.
-No regresaré a Avalon -conseguí decir con esfuerzo. Pues estaba renunciando a una parte de mi misma.
Él continuaba observándome con la misma fijeza de antes. Pero esta vez sorprendido y confuso. Transcurrieron varios segundos silenciosos hasta que él habló. Lo hizo con mucha naturalidad y tranquilidad.
-¿Estás segura?
Asentí mientras me despedía en mi interior de todas aquellas cosas que definitivamente abandonaba.
-¿Puedo saber al menos tus motivos?
Aguardé un instante. Comprobé con asombro que estaba asustada y mi cuerpo tembloroso. Aun así sin apenas reflexionarlo me acerqué a él. Sus ojos se encontraron con los mios. Estábamos tan cerca el uno de otro que pude sentir el calor de su piel. Alcé mi mano acariciando su nuca oculta por el largo y ondulado cabello, y lo atraje hasta besar sus labios. Tibios y suaves. Se quedó quieto con los ojos abiertos en la oscuridad. Bajé la mirada y retrocedí. Poco importaba que no me quisiera. Verle era suficiente para mi. Me giré y comencé a caminar. Tras de mi se alzaba su silueta. La de un hombre por quien lo había abandonado todo.
Entré en mi dormitorio cerrando la puerta con gran suavidad, procurando no romper el silencio. Y aguarde unos segundos con las manos aun pegadas a la fría madera. Sentía todos mis músculos tensos mientras un suave temblor que poco a poco se incrementaba se apoderaba de mis piernas haciéndome casi caer al suelo por culpa del nerviosismo contenido minutos antes. Fue entonces que una terrible angustia me invadió. Y comencé ahogarme en un mar de dudas y esperanzas rotas llena de indecisión y desconfianza. Preguntándome si tal vez había hecho o no lo correcto.
Apenas conseguí moverme para desvestirme y acostarme. Cerré los ojos sabiendo que la noche seria larga y no descansaría, ya que en mi interior aun permanecía la pequeña esperanza de que él entraría por la puerta para susurrarme las mas dulces y hermosas palabras que con solo imaginarlas nadie podría evitar ruborizarse.”
“Sep.2003. 7ºMar”
Gaxias Alex xD