un sueño recurrente
UN RELATILLO…QUE LES GUSTE.:
un sueño recurrente
Últimamente tengo un sueño recurrente.
Conozco una chica, y nos enamoramos perdidamente. Ella es perfecta, es guapa, muy inteligente y me habla de viajar para solucionar los problemas socio-políticos trabajando con una ONG. Yo la sigo la corriente porque me encanta abrazarla y oír su dulce voz mientras me cuenta sus sueños.
Somos como las típicas parejas de película que te hacen creer que el amor verdadero existe y esas cosas raras. La verdad es que el sueño tiene aire de película, ya que viene con banda sonora bastante empalagosa.
Todo es felicidad, hacemos el amor salvaje y tiernamente, nos reímos y disfrutamos cada minuto que pasamos juntos, ya sea paseando en un parque, yendo al cine y todas esas que hacen las parejas enamoradas. Sin saber como, me convierto en la típica persona que se queda mirando a su ser amado en la cama hasta que este abre los ojos y sonríe bobalicónamente.
Un día, como siempre, se levanta de la cama para ir a trabajar (parece ser que habíamos alquilado juntos un piso con opción a compra de protección oficial, la música sonaba romantiquísima en la escena que firmamos los papeles). Yo la pedía que se quedara conmigo, ella sonriéndome me daba un beso de despedida y se marcha con un dulce “luego nos vemos”.
Entonces después de un rato suena el móvil. Al descolgar el aparato la banda sonora cambia, se vuelve triste y nostálgica. Yo cuelgo el teléfono y empiezo a llorar, ella ha muerto, una victima más en un atentado terrorista con coche bomba, cometido por unos desalmados sin identificar.
Después del funeral, (por cierto parecía un funeral típico americano, me falta experiencia en funerales españoles para soñarlos dignamente) decido que sin ella la vida tiene escaso sentido y planeo mi muerte. El método sería irme a alguna guerra perdida de Latinoamérica para luchar contra los opresores en su honor.
Así lo hago, me voy con una ONG a un país latinoamericano y pronto, animado por mi actitud suicida y el recuerdo de la vocación revolucionaria de mi difunta amada, monto una revuelta campesina contra el gobierno opresor.
No tardo en convertirme en un héroe, un símbolo puro de la antiglobalización. En todo éste capitulo de mi sueño la banda sonora ha cambiado radicalmente, tomando un ritmo épico con toques de mestizaje con guitarra española y coros grandilocuentes, espectacular.En una batalla en la selva donde el gobierno opresor nos tiene rodeados a mi y a mis guerrilleros (gracias al espionaje de la CIA), se ve como un francotirador me apunta sudoroso y me dispara.Muero en brazos de mi mano derecha (militarmente hablando) a quien pido que siga la revolución por mí. Lo último que sale de mi boca es el nombre de mi amada.
El sueño termina con una niña poniendo flores en mi tumba mientras una voz en off afirma que mi lucha continua.
Siempre, una vez terminado el sueño, me sentía fatal.
Primero, porque no me veo con una chica medio hippie que desea trabajar en una ONG, no soy una persona especialmente sensible con la pobreza, no doy limosna y siempre que me viene a pedir un yonki en el metro le ignoro bajando la mirada. Por no decir que no soy una persona de naturaleza afectiva y menos romántica o cariñosa.
Además se que nunca aguantaría en una selva luchando por la revolución, no me gusta el calor y menos las balas. Ni aguantaría más de una semana sin internet o alguno de los prodigios de la vida moderna.
Pero por lo que peor me siento, es por la chica que tiene que morir, para que yo decida convertirme en un héroe, me parece sumamente injusto.
Muchas veces intenté soñar la versión contraria del sueño (yo muero, ella se convierte en guerrillera) pero no lo conseguía…
La cosa empeoró, ahora me asaltaba el sueño despierto en el metro mientras iba solo o paseando por la calle pensando en mis cosas.
Se lo comente a una ex-novia con la que, por algún misterio sin resolver, sigo mantenido una gran amistad.
-Tu estás muy tonto -me dijo con naturalidad mientras daba vueltas con la cucharilla al café-. Lo que pasa es que has mezclado pelis en tu cabeza y te ha salido una mezcla rara… Déjate de tonterías y para de matar a la pobre chica. Como siempre, tienes miedo al compromiso y por eso si te ves feliz la matas y te vas a llorarla a la selva.-
Yo no me defendí, porque sabía que el fondo tenía razón, mi miedo al compromiso es casi revolucionario. Así que la prometí intentar salvar a mi novia imaginaría.
Intenté soñar algo diferente, tal vez podíamos irnos los dos a la selva a hacer actos heróicos contra el malvado estado opresor o podía atarla en la cama para que no se levantara el día fatídico. Pero no había manera, el destino de los sueños era que ella muriera y yo fuera un revolucionario.
Hace poco conocí a una chica, preciosa e inteligente. Congeniamos a la primera y me sentí enormemente atraído por ella. Un día tonteando en el juego del cortejo tumbados en un parque como otras parejas, me confeso que uno de sus sueños era viajar por el mundo para solucionar problemas socio-políticos trabajando con una ONG.
Ese mismo día la dije que no deseaba verla más y no volví a tener aquel sueño. Salvé a la chica de un futuro ataque terrorista, ¿hay acaso algo más romántico?