in memoriam II
(tristemente me toca escribir un In memoriam por otro animal…)
¡no!- El Barquero ya se conocía esta situación, un día tranquilo, un viaje por la Laguna Estigia normal y de repente…
¡Ahí estaba!, era un roedor con una cola muy larga, dos monedas y unos preguntones ojos grandes y negros .
-En vez el Barquero, voy a parecer Noé,-dijo la oscuridad que habitaba detras de la capucha.
la gata gris que ya se había desperazado de su comodo cojín de plumas negro, miro curioso al roedor, luego lo olfateo, sin que el otro animal sintiera miedo. “supongo que la muerte, hace que dejes de temer a la muerte” pensó en otra reflexión tan profunda y negra como las aguas de la laguna.
La elegante felina ronroneo complacida mientras el Jerbo trepaba hasta su cabeza.
-así no me van a tomar en serio en la vida.- volvio a renfunfuñar la oscuridad infinita de la capucha, a la vez que era enternecido por la mirada combinada de los dos animales.
Los pasajeros se miraban unos a otros sobrecogidos, cuando vas al más allá hay cosas que nunca te esperas.
-ejem, señor, se que soy nuevo en esto de morirse y el numerito de la barca…pero el roedor recorriendo la periferia de la barca “NEGRA” en tubos “ROSAS Y VERDES”, no me parece lo más…profesional del mundo.
-además hace mucho ruido.-se quejo otro pasajero.
el murmullo de descontento, se hizo cada vez más grande entre el pasaje.
-¡a callar!,-los presentes enmudecieron muertos del miedo,la gata miró curiosa. el Jerbo paró, dejando a medias su vuelta tres millones ochocientos mil ciento nueve.- ¡sabeis lo dificil que es encontrar, montar y ensambrar en una barca, un tunel decente para Jerbos! No quiero oir ni un alma quejarse, es un bicho muy agradecido y verle dar vueltas me relaja del estres eterno que ingratos como vosotros me provocan… y si alguíen no le gusta irá a nado.- incluso los más novatos en esto de morirse, sabían que ir nadando por las aguas de Estigia… era como ir corriendo por mitad de una autopista de negro en una noche cerrada.
-Ningún problema señor- dijo uno
-además son animalitos adolables, !cuchi!,¡cuchi!… -dijo otro
-y esa colita tan monaaaaaaa- afirmó otro con sonrisa bobalicona.
Y así se fue alejando la barca, como siempre, a su eterno destino.
En la orilla, la muerte de las ratas despedía al Jerbo con un pañuelo blanco. “a veces este trabajo era un asco” dijo en un solo y sentido ¡KIII!
bye,bye, Herboy
Era una criaturita encantadora, de verdad. ¡Buen viaje, mi pequeña Muerte de las Ratas!
mi más sentido pesame! snif! (por cierto! acabo de ver que has añadido mi blog a tu lista! buahh!! eso si que ha llegado
a mi corazoncito!!)