El día elegido era un viernes. Llevaba años esperándolo (en concreto dos, desde que vinieran con Therion a la Joy y no pudiera verlos).
Una de las más legendarias bandas de power metal alemana hizo que todos los hijos de Odín nos reuniésemos junto a ellos en una fiesta del HEAVY METAL.
Para comenzar, unos desconocidos Taletellers caldearon el ambiente con un trash bastante aceptable, un comienzo suave, un grupo apenas conocido con un disco y medio en el mercado. Se hicieron bien con el público, a lo que creo que ayudó el hecho de que estuviéramos en familia (el cantante estrechó las manos de la peña en más de una ocasión, y el guitarra aceptó un mini de cerveza del público para paliar su sed). Buena guitarra, buen bajo y muchos motherfucker abrieron la sed de música del público que se entregó bastante con este desconocido grupo.
En un cambio rápido (les llevó diez minutos), tras los abueletes (porque parecían mayores) llegaron los chavales de Alestorm con su pirate metal gamberro y expresiones dignas del monkey island (de hecho, parte de la música podría valer también) y al grito de “Whith the power of ale, you cannot fail!” (con el poder de la cerveza, no puedes fallar) hicieron arder el ambiente. Incluso había un notas con su pancarta de “I’m here to see Alestorm”. Tocaron temas de sus dos discos y algún tema inédito (o eso decía el abuelo, que yo no estoy muy ducho en estos chavales). Sinceramente, sorprendieron… no sé si llegarán lejos, pero el cantante se va a joder la voz (y se le notó en el concierto que le fallaba un poco) si los cabrones de sonido no le dan más potencia a su micro, que la voz es lo que hace curioso a estos escoceses.
Aquí llegó lo peor del concierto. Los encargados de la sala pusieron un disco de Death Metal rallado durante el larguísimo intervalo que precedió a los alemanes GraveDigger. La gente se quemó bastante y se aplaudió cuando quitaron la música… imaginaos la situación… en un concierto de heavy, suplicando que quiten la música… el mundo está loco.
Finalmente salieron los Digger, con el opening de su nuevo disco, Ballads of a Hangman. Tras el opening empieza encadenan el tema que da el nombre al disco. Prometía ser un concierto promocional que dejaba de lado los clásicos… pero no fue así. La potente Valhalla continuó dando paso a una canción del último disco que me parece bestial, Hell of Disillusion en la que la gente ya estaba brincando por doquier.
Tuve que empezar a repartir codazos al terminar esa canción, pues Lionheart cuenta con un grupo de incondicionales entre los greñudos. Siguieron con Silent revolution, Stormrider, The last supper (qué pedazo de canción en un disco, por lo demás, bastante prescindible), Headbanging man y The House.
Todo el mundo sabe que en los conciertos heavy siempre hay sitio para una baladita, y se esperaba… pero esto no es Heavy, estos son los jodidos GraveDigger y no necesitan baladitas, así que reventaron al público con la increíble e insuperable Knights of the cross. En este momento, me tenían que dar codazos a mi, que al grito de Murder! Murder! brincaba por la sala. Tras ese momentazo, My blood will live forever (¿De dónde han sacado esta canción? Yo no la conocía… claro, no está en el disco, es exclusiva del single Pray…). Después arrancó el nombre al público “The dark of…. The dark of the… The dark… THE DARK OF THE SUN!!!” Sí señores, retomando los clásicos, como está mandado, para cerrar con Excalibur y la que es su mejor canción: Rebellion.
Tras esto, obligatoria retirada, petición de bis, y vuelta al ruedo. Nos deleitaron con otro de sus clásicos,The Reaper, para presentarnos el single del disco (una de cuyas frases da título a esta entrada) Pray y cerrar con el legendario Heavy Metal Breakdown.
El sonido fue bestial, la cercanía del grupo algo cojonudo y hasta Carlos (que lleva desde que le conozco diciendo que los Digger no le molan) ha admitido que son la leche y hay que escucharlos. Me alegro de haberlos visto, aunque estén un poco mayores, pero ¿qué se puede esperar de un grupo que lleva 26 años en la cresta de la ola? Tened en cuenta que son los que definieron el Metal Alemán (junto con Helloween o Rage)… Si lo visteis, cojonudo. Si no, os perdisteis un grandioso concierto.