Diciembre 31, 2007 @ 13:12
Soledad
Vivo en una ciudad vacía. La fría noche me acoge en su aterciopelado manto, mientras camino sin rumbo definido.
Miro al cielo en busca de las estrellas, pero las luces de navidad copan el cielo madrileño y no me dejan ver el cielo. Camino sin rumbo… y como siempre que camino sin rumbo acabo subiendo la Gran Vía en dirección a Callao.
Cientos, tal vez miles de personas, chocan conmigo por toda la calle… cientos de personas apresuradas, que creen que por correr van a llegar antes, sin saber a dónde quieren ir, miles de personas tan perdidas, tan solas como yo.
¿De qué sirve correr si no sabes a dónde vas? ¿De qué sirve apresurarte si vas en dirección contraria? A veces, avanzar sólo te aleja de tu destino, mientras que otras veces tomar el camino equivocado puede mostrarte nuevos caminos que te ayuden a llegar a tu destino…
Debe ser que me hago viejo…
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