Relatos de Dr. SeROne

Concierto improvisado

Escrito por Dr. SeROne

Ella miraba el violin que el chico sostenía inseguro entre las manos. Se paró ante él y le dijo:

-¡Eh! Toca una canción para mi, ¡por favor!

Él alzó la mirada, sorprendido.

-Pero… ¡yo no se tocar! -exclamó. Pero, tras pensar un segundo, añadió-. Está bien, tocaré si tu cantas para mi.

-¿Cantar? ¡Yo no sé cantar! No…

Ambos se miraron en silencio durante varios segundos, y entonces él empezó a tocar y ella empezó a cantar. Los transeuntes que pasaban por aquella calle tuvieron que taparse los oidos y apartarse de allí, horrorizados, pero para ellos fue el mejor concierto que jamás habían escuchado…

La maldición de una mujer

Escrito por Dr. SeROne

Eeeerase una vez… en un mundo de cuento un vasto país de cuento. Sus habitantes eran tan humanos como los humanos de los mundos que no son de cuento, y tan sólo tenían una peculiaridad que los diferenciaba: sus hijos e hijas eran exactamente iguales que sus progenitores, una copia de ambos, como si sus rasgos se hubiesen fusionado. El color del pelo, el tamaño de la nariz, las pequitas de los hombros… Todo era exactamente igual, y en el mismo sitio, más joven o (Continúa leyendo el relato)

Un, dos, tres…

Escrito por Dr. SeROne

I
Un palito, dos palitos, tres palitos, una hoguera, muchos gritos, un lamento, dos lamentos, tres lamentos, me torturan, un azote, dos azotes, tres azotes, bocanada, trago aire, una cara, dos caras, tres caras, sin sonrisas, muchedumbre, me castigan, me maldicen, ¿yo que he hecho?, una llama, dos llamas, tres llamas, un infierno…

II
Un besito, dos besitos, tres besitos, me acarician, un suspiro, dos suspiros, tres suspiros, un abrazo, te apreto, me apretas, más fuerte (Continúa leyendo el relato)

Dormir, siempre dormir

Escrito por Dr. SeROne

Otra noche más se despertó en la cama, cubierto de sudor, respirando pesadamente como si en los jadeos se le fuese la vida. No sabía por qué, pero cada noche tenía miedo…

Era un miedo irracional, un miedo que no conducía a ningún sitio. Era un miedo que no tenía razón ni motivo.

Era un miedo a nada y lo era a todo…

Se palpó todo el rostro, sin dejar un centímetro. Había sentido que la piel de su cara se desvanecía en un segundo, y con ella (Continúa leyendo el relato)

Cadenas

Escrito por Dr. SeROne

Se me muere la ilusión poco a poco, y lo peor es que no puedo hacer nada. Día a día la rutina se come un trocito de mi vida y escupe una mancha negra en su lugar. Si, estoy entero, pero mi alma ya no me pertenece. Ya tan sólo soy un engranaje en la gran fábrica que mueve el mundo. Y aun así a veces arriba y me atrevo a pensar eso de ¡Quiero salir!

-No puedes hacerlo, muchacho.

Otra vez tú. Lo se, no te alarmes, ya me he aprendido todo eso de que ésta mierda debe seguir como siempre ha marchado: recto y hacia el frente, pero nunca (Continúa leyendo el relato)

La hora más larga

Escrito por Dr. SeROne

Belén llegó a casa radiante una calurosa tarde de Julio. El día de trabajo había sido un infierno; un jefe cargante que durante los tres meses que llevaba en el trabajo no había acabado de aceptarla se habían encargado de ello no dejándola respirar. Pero cuando llevaba tan sólo unos pasos dados de vuelta a casa mirando al suelo con desidia había encontrado algo tirado en un rincón sombrío de la madrileña calle carretas, algo brillante ignorado por la muchedumbre que caminaba en todas direcciones a paso rápido. ¡Era un fantástico reloj! Un reloj dorado, redondo y plano, con el interior de la esfera de un blanco radiante y las agujas (Continúa leyendo el relato)

Muñequita

Escrito por Dr. SeROne

Cuando por fin se pudo desclavar de las baldosas de la grandísima y abarrotada vía, rehizo su camino con pasos lentos. Su mente se había bloqueado. No lo aceptaba, no podía hacerlo. Y mientras intentaba restaurar de nuevo su frágil calma interior, para lo que se obligó a recordar todas las veces que había sucedido aquella misma escena en aquella misma calle; se repetía a sí mismo en voz baja:

-No, no, es imposible. No puede ser ella, no (Continúa leyendo el relato)

Se acabó la fantasía

Escrito por Dr. SeROne

De Santos…

Mateo de Santos. Noble infanzón, fiel servidor del rey Alfonso X, y fiel servidor de la belleza contenida en la sonrisa de los niños que a diario le acompañaban a los pies de su también fiel montura, Tronador, cuando, derrochaba su creciente valentía, marchaba a cumplir los edictos que Dios le imponía día a día, sin descanso…

O Mateo de Santos. Escritor pasado de años ya. Una incipiente calva sirve de corona a (Continúa leyendo el relato)

La gran X

Escrito por Dr. SeROne

Vi la gran X en el suelo y me puse a excavar. Pasaron tres lunas que me miraban sardónicas y tres soles que se frotaban sospechosamente el dedo en sus sienes. Cuando la cuarta luna se asomó al agujero descubrí la calavera.

Era pequeña. De niño, de niña quizás. En la parte de atrás los huesos presentaban un pequeño orificio circular. De bala, pensé, pero seguro que no es esto lo que la X señalaba. Cogí la pequeña calavera y la puse en mi saco, arriba entre los cada vez más alto montones de tierra.

Seguí excavando, y la cuarta luna se marchó mirándome fijamente, aunque no me preguntó nada. Era una de esas lunas (Continúa leyendo el relato)

Lágrimas de cristal

Escrito por Dr. SeROne

Los últimos rayos del sol jugaban a introducirse en las lágrimas que los grandes ojos castaños de Shimo, el pequeño Gnomo, derramaban, y a salir de ellas multiplicados hasta el infinito. Muchas veces le habían dicho que llorar cuando ya todo había acabado era inútil, pero no podía dejar de cubrir de lágrimas el frágil e inerte cuerpo pálido de Eena, su compañera. Cada pequeña flor, cada retazo de brisa, cada brote de musgo sobre los nudosos troncos de los árboles… Todo en el bosque le recordaba ahora (Continúa leyendo el relato)