
Poco a poco la bombilla del techo volvió a iluminar la pequeña habitación. Ahora sé que se trataba de una estancia pequeña, pues después de forzar los ojos intentando distinguir algo en la oscuridad, a la mínima que la luz hizo acto de presencia pude observar detalles que se me habían escapado la primera vez. Se trataba de una habitación cuadrada y la mesa en la que se encontraba sentado el hombre estaba situada exactamente en el centro de la sala. A su alrededor, había escasamente algo más de un metro hasta la pared. En una de ellas había una discreta puerta, parecía ser la única entrada y salida. No llegue a observar ninguna ventana en la diminuta habitación, así que asumí directamente que no las había.
Esta vez, aparte del cigarro consumiéndose en un oscuro cenicero, había una cerveza en botella de cristal sobre la mesa, se trataba de … (Continúa leyendo el relato)








