Cada anochecer, cuando los últimos rayos del rey se desvanecian en un roce amoroso sobre las colinas, un airecillo húmedo y refrescante se liberaba de las mazmorras verdes del bosque Plir. Cada anochecer, cuando el tiempo parecia ralentizarse y la eternidad tomaba el protagonismo, cuando la tranquilidad sussurraba lindos secretos en el corazon de los seres vivos, una flor de un color pálido pero reluciente se abría en las profundidades de este mundo. Una cancion dulce empezaba a bailar entre las hojas de las grandes torres del bosque, despertando así a … (Continúa leyendo el relato)
Arrols
Escrito por Nathalie Evrevin
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Estrellas caídas
Escrito por Nathalie Evrevin
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Érase una vez en un pueblecito lejano, muy lejano de estas tierras donde vivimos los duendes, dos niñas humanas Sandra y Maomé.
Sandra y Maomé eran amigas desde largos años ya, desde siempre. Desde nunca, se habían separado las dos amigas. Siempre juntas habían compartido todo, tanto los juegos de princesas, dragones y ranas, como los paseos por el campo en búsqueda de flores y hadas, los baños con las sirenas en el río de Fandir, las fechorías hechas y rehechas al señor Fermín, o las increíbles historias del abuelo Andrés sobre la magia de los arboles, sobre duendes y gnomos. Siempre las estrellas se habían reflejado en sus grandes ojos de carbón, y así juntas habían compartido multitud de aventuras maravillosas.
Cuando Sandra cayó enferma una noche de invierno, y las estrellas dejaron paso a la … (Continúa leyendo el relato)
Notas de autor
Escrito por David R. Grégoris
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Últimamente me estaba dando cuenta de que mis relatos eran violentos…
¡Vale, eran muy violentos! Y yo no solía usar esa clase de recursos para escribir mis historias… siempre la violencia había sido figurada nunca la mostraba (o casi nada), además quería retarme a escribir algo corto porque mi anterior relato me había ocupado 21 paginas de mi ordenador y eso era una pasada para alguien como yo. Nunca pasaba de las 6 paginas 9 a lo sumo… ¡pero 21 no!. Con 21 nunca te admitirían en ningún concurso literario y hay pocas cosas que den tanta rabia como cortar un … (Continúa leyendo el relato)
La maldición de una mujer
Escrito por Dr. SeROne
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Eeeerase una vez… en un mundo de cuento un vasto país de cuento. Sus habitantes eran tan humanos como los humanos de los mundos que no son de cuento, y tan sólo tenían una peculiaridad que los diferenciaba: sus hijos e hijas eran exactamente iguales que sus progenitores, una copia de ambos, como si sus rasgos se hubiesen fusionado. El color del pelo, el tamaño de la nariz, las pequitas de los hombros… Todo era exactamente igual, y en el mismo sitio, más joven o … (Continúa leyendo el relato)
Un, dos, tres…
Escrito por Dr. SeROne
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I
Un palito, dos palitos, tres palitos, una hoguera, muchos gritos, un lamento, dos lamentos, tres lamentos, me torturan, un azote, dos azotes, tres azotes, bocanada, trago aire, una cara, dos caras, tres caras, sin sonrisas, muchedumbre, me castigan, me maldicen, ¿yo que he hecho?, una llama, dos llamas, tres llamas, un infierno…
II
Un besito, dos besitos, tres besitos, me acarician, un suspiro, dos suspiros, tres suspiros, un abrazo, te apreto, me apretas, más fuerte … (Continúa leyendo el relato)
Dormir, siempre dormir
Escrito por Dr. SeROne
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Otra noche más se despertó en la cama, cubierto de sudor, respirando pesadamente como si en los jadeos se le fuese la vida. No sabía por qué, pero cada noche tenía miedo…
Era un miedo irracional, un miedo que no conducía a ningún sitio. Era un miedo que no tenía razón ni motivo.
Era un miedo a nada y lo era a todo…
Se palpó todo el rostro, sin dejar un centímetro. Había sentido que la piel de su cara se desvanecía en un segundo, y con ella … (Continúa leyendo el relato)
Cadenas
Escrito por Dr. SeROne
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Se me muere la ilusión poco a poco, y lo peor es que no puedo hacer nada. Día a día la rutina se come un trocito de mi vida y escupe una mancha negra en su lugar. Si, estoy entero, pero mi alma ya no me pertenece. Ya tan sólo soy un engranaje en la gran fábrica que mueve el mundo. Y aun así a veces arriba y me atrevo a pensar eso de ¡Quiero salir!
-No puedes hacerlo, muchacho.
Otra vez tú. Lo se, no te alarmes, ya me he aprendido todo eso de que ésta mierda debe seguir como siempre ha marchado: recto y hacia el frente, pero nunca … (Continúa leyendo el relato)
La hora más larga
Escrito por Dr. SeROne
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Belén llegó a casa radiante una calurosa tarde de Julio. El día de trabajo había sido un infierno; un jefe cargante que durante los tres meses que llevaba en el trabajo no había acabado de aceptarla se habían encargado de ello no dejándola respirar. Pero cuando llevaba tan sólo unos pasos dados de vuelta a casa mirando al suelo con desidia había encontrado algo tirado en un rincón sombrío de la madrileña calle carretas, algo brillante ignorado por la muchedumbre que caminaba en todas direcciones a paso rápido. ¡Era un fantástico reloj! Un reloj dorado, redondo y plano, con el interior de la esfera de un blanco radiante y las agujas … (Continúa leyendo el relato)
Muñequita
Escrito por Dr. SeROne
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Cuando por fin se pudo desclavar de las baldosas de la grandísima y abarrotada vía, rehizo su camino con pasos lentos. Su mente se había bloqueado. No lo aceptaba, no podía hacerlo. Y mientras intentaba restaurar de nuevo su frágil calma interior, para lo que se obligó a recordar todas las veces que había sucedido aquella misma escena en aquella misma calle; se repetía a sí mismo en voz baja:
-No, no, es imposible. No puede ser ella, no … (Continúa leyendo el relato)
Redención
Escrito por David R. Grégoris
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POR TANTO, MALDITO SERÁS Y ARROJADO DE LA TIERRA, QUE HA ABIERTO SUS FAUCES PARA EMPAPARSE CON LA SANGRE DE TU HERMANO, DERRAMADA POR TI. (GENESIS 4,11)
Preludio
El párroco de la iglesia de san miguel veía con tristeza como sus fieles eran cada vez menos numerosos y más viejos. “Se esta perdiendo la fe”, dijo a su monaguillo terminada la misa de las ocho mientras contaba la triste recaudación del cepillo … (Continúa leyendo el relato)